lunes, 10 de diciembre de 2012

De momento no

Me llamo Jorge, tengo treinta años y soy de mi pueblo.

Pues llevo aquí ya casi dos años. De vacaciones, vine. Eso la primera vez, luego ya me gustó, vi que se vivía bien y volví. Estuve en España dos años sacando el carné de conducir y vine ya a quedarme. Primero firmé un contrato y luego otro. Y luego más y así. Aquí es como las empresas lo hacen.

Pues estoooooo es, a ver si lo explico bien, esto que veis aquí es (como ellos dicen) un "froini guta taken morsa dos, gulayamaconcreta bas bas"... Eso, lo que pa nosotros sería un bordillo. Lo usan para contener el basamento y la capa nivelante sobre la que se asientan las baldosas de la acera, que aquí suele estar más alta que la carretera, pero no tanto como en España.

Mucha bici. Mira, otro froini. Se dice que éste fue traído de otro sitio, de lejos, quiero decir. Fíjate que se ve como de otro material, aquí ésto se lo toman muy muy en serio, y antiguamente lo ponían sobre cemento y, bueno, creo que todavía se hace.
Soooooon... sí: distintos en unos sentidos pero en otros no tanto. Por ejemplo es normal verles limpiarse la cagada de un perro rascando la suela contra el bordillo, pero si te pillan te ponen una multa de mil millones; mil o dos mil millones, ahora no recuerdo exactamente.

Ufff, a la familia, claro. La comida de mi madre, a mi vecino de arriba... muchas cosas. Si todo va bien en verano, volveré unos días en verano. De momento no, no me lo planteo; otro par de años más y luego ya veremos. Nga, chaaaao, sí, nos vemos en mi pueblo en la plaza todos y cuando queráis volver aquí estoy.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Anna Tarrés

Esa presencia de oscuridad te incomoda. Las luces del garaje son siempre tenues y nunca cómplices, así que cruzas los metros que te separan de tu coche con miedo a no estar solo. La certeza de la soledad aliviaría la presión sobre el temor que crece dentro de tí, que por momentos se hace físico en forma de pinchazo dentro de tu barriga.

Abres la puerta, te montas, arrancas tu coche en una fracción de segundo y por un momento encuentras sosiego en tu rutina, dejas que tu subconsciente conduzca y te incorporas, ya fuera de los sótanos de tu opresor aparcamiento, a la fofa, vaga y atascada circulación vial. Te distraes conectando la radio, regulando tus ventanillas y entradas de aire, la temperatura del habitáculo. Por un instante te olvidas...

Semáforo rojo, ámbar, presión en aumento. Te anticipas a la salida desembragando y metiendo la primera. Segunda, cedes paso, el cinturón de seguridad aprieta tu barriga. Gracias a tu conciencia dimensional entras en el cruce evitando potenciales colisiones a tu alrededor, ves el hueco y coordinas tu pierna izquierda con tus neuronas espejo junto con la mano izquierda en el volante y la derecha en el cambio. El diafragma compacta tu estrés, y cuando nadie contaba contigo en ejercicio de coordinación más allá de lo humano, comprimes tu intestino a la vez que relajas el agujero del culo: tiras tu mejor pedo mañanero, tercera, cubres salida y vuelas dejando atrás el atasco.

Sabiendo que nadie te puede robar esa victoria, justo cuando empiezas a oler el dulzor reconfortante de tu pedo, ventanillas cerradas y calefacción a tope. Sonrisa burlona, ceja levantada... a gozar.

viernes, 26 de octubre de 2012

Ojala se hubiese suicidado antes

A raíz de los suicidios que hoy son noticia.

Cuando estudiaba una carrera llamada Trabajo Social, siempre me sorprendía que en ningún momento se abordase absolutamente nada sobre este hecho. De aquella los suicidios se estimaban en torno a 3000. Hoy estamos en 4500. 9 al día. Es con mucho la mayor causa de muerte violenta de este país.

 4500 muertes de personas, con sus familias, con sus amigos, que son silenciadas desde todos los medios, y desatendidas por la administración pública. Sigue pues siendo tabú, que las familias han de sobrellevar a oscuras y en solitario.

Hace dos días, al hilo de los asesinatos de Albacete y posterior suicidio del responsable, una tertuliana se atrevió a decir en La Sexta una frase muy de moda.

"Ojalá se hubiese suicidado antes"

Púes en efecto, grandísima hija de la gran puta, en esta mierda de país los suicidios de hombres a consecuencia de rupturas de pareja/hijos ha subido exponencialmente gracias a la "Ley contra la violencia de género". Son muchos los que desgraciadamente ante las injusticias que de ella se derivan, ante la pérdida de sus hijos y las argucias chantajistas de muchas mujeres que no son precisamente la bondad perfecta que hoy en día obliga a presuponer lo políticamente correcto, optan por quitarse la vida.

Evidentemente no soy tan estúpido de achacar todos los casos a este tipo de asuntos, sin duda la crisis contribuye mucho más, la sociedad en la que vivimos no ayuda precisamente, y las enfermedades mentales suelen ser compañeras de viaje o preceder al desenlace.

 Pero no por ello, me deja de hervir la sangre cuando hijas de la gran puta como esa tertuliana, u otras muchas que viven de ese gran negoció que es "La igualdad de género", se refugian en el argumentario de las mujeres asesinadas, no dudando en hacerlas mártires de su "Lucha". Una lucha en la que l@s víctim@s solo tienen un género, y el otro estaba mejor suicidándose o jodiéndose. Una lucha de buenas contra malos.

Martirismo espoleado en las concentraciones tras asesinatos, con un ritual muy similar al de los movimientos vascos de apoyo a ETA. Carteles con el nombre de la víctima, su silueta, el color corporativo...

Las nuestras contra ellos.

 Ojala se hubiese suicidado antes.

jueves, 28 de junio de 2012

¿Me da igual que silben el himno?

No. No me da igual. Visto lo visto ahora me toca los cojones.

No es que yo sea un patriota incondicional precisamente ni que apoye nuestra "monarquía constitucional". De hecho, el acto político de la Copa del Rey del presente año me ha parecido una comedia de lo más descojonante, "pa mear y no echar gota".

Ayer pudimos ver un acto patriótico españolazo de los de siempre, de los de caspa. En el encuentro de semifinales de la Eurocopa entre Portugal y España miles de hijos de puta españoles silbaron el himno de Portugal y, no contentos sólo con ésto, silbaron también cuando Cristiano Ronaldo leyó unas palabras institucionales contra la discriminación, la xenofobia y el racismo. No tenían suficiente paciencia, estos anormales, para esperar a silbar individualmente al gilipollas de Ronaldo durante las siguientes dos horazas completas de partido -no nos engañemos, de ésto y no de otra cosa se trataba-.

Es por actos como éstos por lo que a los españoles no se nos respeta fuera de nuestras fronteras. El resto del mundo conoce nuestra idiosincracia. Es normal que nos tomen por el pito del sereno si ni siquiera nosotros somos capaces de respetar a los demás en lo básico. En la cabeza de cualquier zoquete cabe la idea de que para ser respetado debes respetar, máxime en lo deportivo. De puertas para adentro uno puede maltratar a su mujer si es lo suficientemente hijo de puta y le apetece; puede también responder a los latigazos de los poderosos tirando con más fuerza del carro mientras silba desquiciado o tararea a pecho descubierto el himno español. De hecho creo que millones de compatriotas míos son capaces de hacer todas esas cosas el mismo día apurando así, con una vuelta de tuerca más, la rosca española.

Expertos en quedar en ridículo y complicados en garrulez, los españoles que silbaban ayer son de idéntica casta a los que silbaron antaño. Todos silbaron y han silbado desde la vena, desde la fibra, que es desde el único sitio desde el que se nos da bien hacer las cosas a los del sur de los Pirineos. En otra cosa distinta como usar el cerebro, sacrificar nuestro tiempo y arrimar el hombro para algo más que no sea el beneficio o placer propios, somos completamente neófitos o retrasados: primeros los que emigran, segundos los que nos quedamos.

Me voy pensando en las imágenes de los actos de la quema de libros en, por ejemplo, la Alemania de 1933. Si finalmente Alemania llegare a la final de esta Eurocopa y si en el fútbol ganara quien fuese capaz de levantar la pira de libros más alta, conociendo al personal patrio como lo conozco, ésta sería mi apuesta para el partido final: Alemania dos España setecientos.

domingo, 3 de junio de 2012

jueves, 31 de mayo de 2012

Hasta la polla de imbéciles

Estos días a cuento de la huelga de los mineros estoy leyendo bastantes subnormaladas ya no solo de los comepollas de Mari Ano y su caterva de impresentables, que son como los perros de Pavlov, si no también de gente que van de hipermegaguais de la muerte y no dejan de decir imbecilidades:

1. Hay que cerrar las minas, el carbón es una energía muy contaminante y apostar por las renovables.

El carbón ciertamente es una energía muy contaminante y hay que apostar por las renovables. Bien. ¿Se sigue usando carbón? SÍ ¿Hay previsión de que se deje de usar en el futuro próximo? NO. Venga, cerramos las minas, los mandamos a la puta calle y nos ponemos a importar más carbón del que ya se importa (16 millones de toneladas en 2011 http://www.carbunion.com/import_carbon.php) de sitios tan cercanos como Sudáfrica, Indonesia o Colombia, y claro, como la teletransportación no se inventó todavía, se trae en barco. Pero resulta que los barcos que traen el carbón no son veleros, funcionan con toneladas de gasoil, con lo cual, si se cierran las minas se contamina más.

2. Son unos privilegiados, viven de puta madre.

Ahora claro, cualquiera que gane una puta mierda dirá que los mineros ganan mucho (no tengo ni puta idea de lo que gana un minero). Pero ME CAGO EN DIOS ¿no estáis protestando porque ganáis una puta mierda? ¿Qué queréis que los que tienen un sueldo digno se les pague una puta mierda, putos envidiosos? ¿Cuántos días estuvisteis de huelga para conseguir un sueldo digno? ¿Cuántas carreteras cortasteis? Ah, claro lashuelgasnosirvenparanada. Bueno, supongo que querréis para ellos las mismas condiciones que disfrutan los mineros de los países que mencioné más arriba.

Pero bueno, este argumento es muy recurrido: los profesores ganan mucho, los del metro ganan mucho, los médicos ganan mucho… Pues hala, ya sabéis, os sacáis una plaza de profesor, os sacáis medicina o bajáis a una mina.

3. Es una industria obsoleta.

Lo de la industria obsoleta ya es totalmente descojonante. ¿Se usa o no se usa el carbón? Sí. Pues ya está.

4. Los mineros no se quieren reciclar.

En cuanto a ésto, es muy sencillo. Reciclarse para hacer ¿qué? Eso ya podría estar hecho de puta sobra si en vez de hacer autovías Mieres-Gijón, muselones y demás pufos, se invirtiera realmente en ofrecer una alternativa. En Asturias entre otras fábricas de parados están la Facultad de Física, la Facultad de Matemáticas y las Escuelas de Ingeniería Industrial, además de un montón de institutos de FP. Aprovechando ese potencial humano sí se podía haber invertido en serio en fotovoltaica, eólica, geotérmica, mareomotriz y mil cosas más. Pero no. Se hacen un par de polígonos para la "iniciativa privada", que una vez que cobran la subvención, si te he visto no me acuerdo. Pero no, que se reciclen los mineros y monten una casina rural o lleven a los turistas de paseo bajando el Sella. Ya.

5. Están subvencionados.

Después de los 23.000 millones de Bankia (y lo que vendrá) esto ya es de puto cachondeo. Como si la Seat de Cataluña no estuviera chupando subvención para no llevarse la fábrica a la República Checa.

Esto no es una cuestión sólo de los mineros. Esto afecta a cualquier región minera, porque son muchos los puestos de trabajo que se generan. Vengo oyendo hablar desde crío de reconversión industrial. Y ésta consistió en cerrar pozos, cerrar astilleros, privatizar Ensidesa (y cerrará cuando al indio se le cruce el cable, a no mucho tardar) y que se joda todo el mundo. Si se depende de esos sectores, y se mandan a la mierda sin ofrecer alternativa se va todo a tomar pol culo. Pero joder ¿no veis lo que pasó con la construcción y adónde arrastró a todo el puto país?

Y mientras nos peleamos entre nosotros, Rato se está descojonando en su puto yate.

domingo, 4 de marzo de 2012

Un calvo, una lámpara y un destornillador

Hace aproximadamente una semana, en una inusual reunión de más de dos personas en mi humilde hogar, un calvo de dos metros decidió de manera unilateral que uno de los objetos del salón estorbaba en su ubicación original. En su empeño por hacer del salón un lugar más habitable, decidió retirarlo sin percatarse de que sobre él descansaba una humilde lámpara de sobremesa o flexo que lleva acompañándome durante más de 20 años. Para que el flexo funcione correctamente necesita corriente eléctrica. Además, por mucho que Tesla se haya empeñado en su momento, por ahora la energía eléctrica se transmite por cable (al menos en mi casa), y el cable de la lámpara en cuestión ni es infinito, ni es extensible. El avispado lector se habrá dado cuenta ya de que Newton es implacable, y que cuando faltó apoyo debajo de la lámpara, ésta se fue inevitablemente al suelo.-¡No pasó nada! ¡Está entera!- Exclamó el despistado calvo. Pero yo sabía que el filamento de la bombilla se había ido a la mierda.

Hoy me dio por recoger la lámpara y cambiarle la bombilla por otra que andaba por ahí rodando. -¡Vaya! Además de la bombilla, parece que el calvo de los cojones se cargó también la lámpara- pensé. Ni corto ni perezoso agarré un par de destornilladores de esos que cualquier inútil como yo tiene por casa para acabar de joder algo que tal vez tenga alguna esperanza de repararse.
Aquí, el aparato iluminatorio dando el callo
Al quitar los dos (dos, DOS) tornillos necesarios para llegar a su mecanismo de funcionamiento, comprobé sin ninguna sorpresa que era de lo más simple: un cable y un portalámparas, con lo que se me iluminó la bombilla (ja, ja, festival del humor) y puse otra que sabía que funcionaba correctamente. Y sin sorpresa comprobé que el problema no era de la lámpara, sino de la bombilla.

"¡Menuda puta mierda de historia!", "¡Devuélveme mis cinco minutos!", "¡Eso sí que es vivir al límite!". Éstas y otras frases son las que estaréis pensando, queridos lectores, pero la gilipollez anteriormente expuesta me llevó a una reflexión: las cosas simples y sólidas (es casi toda de metal) no se estropean, y si se estropean, repararlas es una gilipollez.

También me percaté de los restos de una pegatina que ponía su origen: Valencia. Ahora hagan la prueba y vayan a buscar un flexo económico, sólido y hecho en Valencia (o cualquier otro sitio de Hispanistán) y cuando vuelvan pregúntense por qué no hay trabajo y traten de atar cabos.